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500 años de la Orden de la Inmaculada Concepción
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Sección: Sociedad | Fuente: Secretaría de Comunicación | 2011-08-18 | 11:13:20
500 años de la Orden de la Inmaculada Concepción
CRÓNICA: 19 religiosas hacen golosinas y jarabes para curar las dolencias en un convento con jardines flanqueados por flores y árboles. Es un oasis en medio del bullicio del Centro Histórico. Conozca la programación para celebrar la creación de la orden.
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Paola Torres. Agencia de Noticias Quito.
Este año se celebran los 500 años de la Aprobación de la Regla Propia de la Orden de la Inmaculada Concepción. Fue creada en 1511. Por este motivo desde el 8 de agosto hasta el 17 de septiembre se realizarán actividades religiosas y culturales.
El monasterio se encuentra en las calles Mejía y García Moreno. La orden de la Inmaculada Concepción fue traída al país por un grupo de damas católicas. Desde 1511 alberga a mujeres que han renunciado a una vida exterior y han aceptado un encierro perpetuo de contemplación. Sor Inés María Arias Osejo es la abadesa.
En el jardín central se escuchan pisadas cortas y algunos apresurados correteos. Cuando un visitante ingresa al convento, corren a esconderse en las habitaciones.
El lugar es un oasis de paz en medio del bullicio del Centro Histórico donde la gente sale y entra de los locales comerciales, se escuchan pitos de vehículos, risas, música a alto volumen.
En el convento hay silencio. Paz. En el jardín hay árboles con grandes frutos, algunos amarillos y otros verdes. Los más bellos son los de sidra que sirve para hacer dulces, jugos y mermeladas.
Sor Inés María cuenta que la protectora de la orden es Santa Beatriz de Silva, religiosa Portuguesa, quien en sus memorias contó que “fue la misma Madre de Dios que le indicó que creara una orden religiosa, además fue ella quien le manifestó cuál sería la vestimenta de la nueva congregación, un hábito blanco y sobre este una capa azul, sandalias y una toca negra, con una cofia blanca debajo, el escapulario y el cordón franciscano”.
Las religiosas de la orden de la Inmaculada Concepción hacen pasteles, bordados, especialmente para las iglesias, vestimentas para los sacerdotes, bordados para el Niño Jesús y tejen tapetes.
Pero su especialidad es fabricar productos de medicina natural. Hacen jarabe de rábano que se usa para curar la tos, para las vías respiratorias. Las gelatinas son la mezcla de varios elementos nutritivos, inclusive se pone vino de consagrar, las hay de pichón, carne, de frutas. “Son buenas para el cerebro, para los estudiantes, para los ancianos, para las personas que están débiles, se les da una cucharada; es muy alimenticio”, cuenta la Abadesa.
También se hacen jarabes para diferentes cosas, por ejemplo para la gastritis, para adelgazar, con diferentes hierbas. Para los champús, usan nogal, romero y manzanilla. Se hace jabón de avena, cremas para limpiar las cara, loción facial, mascarillas de avena y de aloe vera.
Las personas que deseen adquirir los productos deben acercarse al monasterio, Mejía 527 y García Moreno, desde las 09:00 hasta las 11:30 y desde las 15:30 a 17:30.
Para ello solicitan el producto, la religiosa indica el precio, el comprador coloca el dinero y se le entrega su pedido. Esto no tiene nada fuera de lo común salvo que toda la transacción se la realiza mediante un torno, el cual no permite ver nunca a la persona que está al otro extremo. Esto facilita el cumplimiento de una de los votos de las religiosas: nunca mostrarse al mundo exterior.
Para realizar las tareas se dividieron varios “oficios”, así, están atiende en el torno, enfermeras, las reflectoreras (cuidan el comedor, la vajilla), la sacristana, de la ropería (plancha y cose), otras hacen panadería, pastelería, gelatinas, de dos en dos. Estas tareas duran tres años para cada labor.
“No se toman muchos pedidos porque tenemos actos de comunidad y oración. Lo que es de Dios es de Dios y lo del trabajo es a parte”, manifiesta la Abadesa.
En el Ecuador existen 117 religiosas Concepcionistas de claustro: 26 en Cuenca, 10 en Otavalo, 16 en Sucúa, 17 en Loja, 14 en Riobamba, 15 en Milagro y 19 en Quito.
Todo es distinto al interior de esas paredes. Existe una Virgen de Piedra y tras de ella se lee inscripción que bendice a los habitantes de esa casa, pinturas decoran las paredes, con imágenes de santas, jardines, huertos, piletas, el canto de pájaros y el murmullo de oraciones, todo se funde en un solo lugar.
La tradición de este monasterio se mantiene. Ellas continúan levantándose antes que el sol. A las 04:00 oran y suplican por toda la humanidad. “Por quienes conocen y aman a Dios y por aquellos que no saben o no les interesa que exista”, asegura la Abadesa.
Luego inician sus labores en cada uno de sus diferentes oficios. Ahora tienen una motivación más, celebrar los 500 años de su orden, para ello han preparado estas actividades
Sábado 20 de agosto: A las 16:00 Conferencia –Vida contemplativa y aspectos antropológicos de la Regla Propia de la Orden de la Inmaculada Concepción-. Animación del grupo María.
Sábado 27 de agosto: A las 10:00 Ponencia Histórica del Real Monasterio de la Inmaculada Concepción y su influencia en la Vida contemplativa de los Monasterios de Quito y la Real Audiencia.
Sábado 3 de septiembre: Desde las 17:00 Serenata a María Inmaculada.
Jueves 8 de septiembre: A las 10:30 misa de fiesta de la Natividad de la Virgen María.
Sábado 10 de septiembre: 09:00 Jornada Vocacional y presentación del documental “Reseña Histórica y Forma de Vida del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito.
Domingo 11 de septiembre: 17:00 Obra teatral “Aprobación de la Regla la Orden.
Lunes 12 de septiembre: 10:30. Misa Juvenil.
Viernes 16 de septiembre: 17:00 Primeras Vísperas de los 500 años.
Sábado 17 de septiembre: 10:30 Eucaristía por la culminación del Año Jubilar de quinto centenario.
Además Sor Inés María Arias, Abadesa, nos comentó que están grabando con CD con 14 canciones de alabanza, el cual estará listo en breve, para ello el maestro Claudio Jácome va al convento con sus equipos de música para grabar cada uno de los temas y para motivar y modular sus voces.
La cruz de piedra donde se realizó la primera misa en el monasterio sigue allí de pie en el jardín central como muestra de Fe y adoración y ante ella cada tarde las 19 religiosas de claustro posan sus miradas y agradecen a Dios por poder servirlo amorosamente.
Este año se celebran los 500 años de la Aprobación de la Regla Propia de la Orden de la Inmaculada Concepción. Fue creada en 1511. Por este motivo desde el 8 de agosto hasta el 17 de septiembre se realizarán actividades religiosas y culturales.
El monasterio se encuentra en las calles Mejía y García Moreno. La orden de la Inmaculada Concepción fue traída al país por un grupo de damas católicas. Desde 1511 alberga a mujeres que han renunciado a una vida exterior y han aceptado un encierro perpetuo de contemplación. Sor Inés María Arias Osejo es la abadesa.
En el jardín central se escuchan pisadas cortas y algunos apresurados correteos. Cuando un visitante ingresa al convento, corren a esconderse en las habitaciones.
El lugar es un oasis de paz en medio del bullicio del Centro Histórico donde la gente sale y entra de los locales comerciales, se escuchan pitos de vehículos, risas, música a alto volumen.
En el convento hay silencio. Paz. En el jardín hay árboles con grandes frutos, algunos amarillos y otros verdes. Los más bellos son los de sidra que sirve para hacer dulces, jugos y mermeladas.
Sor Inés María cuenta que la protectora de la orden es Santa Beatriz de Silva, religiosa Portuguesa, quien en sus memorias contó que “fue la misma Madre de Dios que le indicó que creara una orden religiosa, además fue ella quien le manifestó cuál sería la vestimenta de la nueva congregación, un hábito blanco y sobre este una capa azul, sandalias y una toca negra, con una cofia blanca debajo, el escapulario y el cordón franciscano”.
Las religiosas de la orden de la Inmaculada Concepción hacen pasteles, bordados, especialmente para las iglesias, vestimentas para los sacerdotes, bordados para el Niño Jesús y tejen tapetes.
Pero su especialidad es fabricar productos de medicina natural. Hacen jarabe de rábano que se usa para curar la tos, para las vías respiratorias. Las gelatinas son la mezcla de varios elementos nutritivos, inclusive se pone vino de consagrar, las hay de pichón, carne, de frutas. “Son buenas para el cerebro, para los estudiantes, para los ancianos, para las personas que están débiles, se les da una cucharada; es muy alimenticio”, cuenta la Abadesa.
También se hacen jarabes para diferentes cosas, por ejemplo para la gastritis, para adelgazar, con diferentes hierbas. Para los champús, usan nogal, romero y manzanilla. Se hace jabón de avena, cremas para limpiar las cara, loción facial, mascarillas de avena y de aloe vera.
Las personas que deseen adquirir los productos deben acercarse al monasterio, Mejía 527 y García Moreno, desde las 09:00 hasta las 11:30 y desde las 15:30 a 17:30.
Para ello solicitan el producto, la religiosa indica el precio, el comprador coloca el dinero y se le entrega su pedido. Esto no tiene nada fuera de lo común salvo que toda la transacción se la realiza mediante un torno, el cual no permite ver nunca a la persona que está al otro extremo. Esto facilita el cumplimiento de una de los votos de las religiosas: nunca mostrarse al mundo exterior.
Para realizar las tareas se dividieron varios “oficios”, así, están atiende en el torno, enfermeras, las reflectoreras (cuidan el comedor, la vajilla), la sacristana, de la ropería (plancha y cose), otras hacen panadería, pastelería, gelatinas, de dos en dos. Estas tareas duran tres años para cada labor.
“No se toman muchos pedidos porque tenemos actos de comunidad y oración. Lo que es de Dios es de Dios y lo del trabajo es a parte”, manifiesta la Abadesa.
En el Ecuador existen 117 religiosas Concepcionistas de claustro: 26 en Cuenca, 10 en Otavalo, 16 en Sucúa, 17 en Loja, 14 en Riobamba, 15 en Milagro y 19 en Quito.
Todo es distinto al interior de esas paredes. Existe una Virgen de Piedra y tras de ella se lee inscripción que bendice a los habitantes de esa casa, pinturas decoran las paredes, con imágenes de santas, jardines, huertos, piletas, el canto de pájaros y el murmullo de oraciones, todo se funde en un solo lugar.
La tradición de este monasterio se mantiene. Ellas continúan levantándose antes que el sol. A las 04:00 oran y suplican por toda la humanidad. “Por quienes conocen y aman a Dios y por aquellos que no saben o no les interesa que exista”, asegura la Abadesa.
Luego inician sus labores en cada uno de sus diferentes oficios. Ahora tienen una motivación más, celebrar los 500 años de su orden, para ello han preparado estas actividades
Sábado 20 de agosto: A las 16:00 Conferencia –Vida contemplativa y aspectos antropológicos de la Regla Propia de la Orden de la Inmaculada Concepción-. Animación del grupo María.
Sábado 27 de agosto: A las 10:00 Ponencia Histórica del Real Monasterio de la Inmaculada Concepción y su influencia en la Vida contemplativa de los Monasterios de Quito y la Real Audiencia.
Sábado 3 de septiembre: Desde las 17:00 Serenata a María Inmaculada.
Jueves 8 de septiembre: A las 10:30 misa de fiesta de la Natividad de la Virgen María.
Sábado 10 de septiembre: 09:00 Jornada Vocacional y presentación del documental “Reseña Histórica y Forma de Vida del Monasterio de la Inmaculada Concepción de Quito.
Domingo 11 de septiembre: 17:00 Obra teatral “Aprobación de la Regla la Orden.
Lunes 12 de septiembre: 10:30. Misa Juvenil.
Viernes 16 de septiembre: 17:00 Primeras Vísperas de los 500 años.
Sábado 17 de septiembre: 10:30 Eucaristía por la culminación del Año Jubilar de quinto centenario.
Además Sor Inés María Arias, Abadesa, nos comentó que están grabando con CD con 14 canciones de alabanza, el cual estará listo en breve, para ello el maestro Claudio Jácome va al convento con sus equipos de música para grabar cada uno de los temas y para motivar y modular sus voces.
La cruz de piedra donde se realizó la primera misa en el monasterio sigue allí de pie en el jardín central como muestra de Fe y adoración y ante ella cada tarde las 19 religiosas de claustro posan sus miradas y agradecen a Dios por poder servirlo amorosamente.
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