La Compañía de Jesús, expresión del barroco latinoamericano

Fuente: Secretaría de Comunicación | 2011-03-04 | 12:09:34 PM
Parte de la bóveda de cañón corrido
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Parte de la bóveda de cañón corrido
Retablo principal de la iglesia
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Retablo principal de la iglesia
Artesonado mudejar
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Artesonado mudejar
Cúpula principal
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Cúpula principal
Campanas originales del templo
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Campanas originales del templo
El Calvario
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El Calvario
La Inmaculada
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La Inmaculada
Nave central del templo
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Nave central del templo
Púlpito y nave central
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Púlpito y nave central
La Sagrada Familia
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La Sagrada Familia
Cuadro del Infierno
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Cuadro del Infierno
El púlpito
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El púlpito
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“Quito Capital Americana de la Cultura 2011” Entre las joyas arquitectónicas, monumentales y religiosas con las que cuenta el Centro Histórico de Quito, y por qué no decirlo Ecuador y el mundo, está la iglesia de la Compañía de Jesús, considerada uno de los mayores símbolos del barroco de América Latina.

A los visitantes les atrae la belleza de sus retablos tallados y los esplendorosos dorados conseguidos con finas láminas de oro con los cuales están forrados la mayoría de los elementos del templo.
 
Quienes la visitan, en pleno corazón de la capital (calles García Moreno y Sucre), lo primero que encuentran es con su espectacular fachada de estilo barroco, levantada en piedra gris de origen volcánico. Cada centímetro está labrado con ángeles, arcángeles, símbolos eclesiásticos e imágenes representativas del catolicismo.

Al ingresar a la nave central, los sentidos se cubren del impresionante dorado. Allí los guías comienzan a dotar a los visitantes de toda la información sobre su construcción que data de 1605 a 1765. Sus creadores fueron jesuitas que se inspiraron en los emblemáticos templos romanos II Gesú y San Ignacio.

El recorrido continúa observando cada uno de los elementos particulares del templo. Uno de ellos es la mampara que cumple dos funciones: acústica y religiosa. Con la primera se impide que el sonido ingrese o salga. Lo segundo, en la época colonial, frenaba el ingreso de los indígenas que no estaban bautizados.

Este elemento termina a 12 metros de altura con la imagen de San Juan Bautista niño. Junto a ella se ubican cuatro grandes columnas de diseño churrigueresco (forma exacta de un churo).

Otra pieza interesante es el púlpito localizado al costado norte. Hermosamente tallado, contiene 250 pequeños querubines (caritas de ángeles esculpidos) y figuras de los evangelistas Mateo, Lucas, Marcos y Juan, también de los santos jesuitas San Ignacio y Francisco Xavier.

Al mirarlo en detalle se ven estampas masculinas y femeninas. Un elemento especial es el niño Cristo Redentor de origen europeo.
 
El retablo mayor del templo

El recorrido nos conduce hacia el retablo mayor. Al fijar la mirada, observamos su espectacularidad. El retablo original era un símil de la fachada principal, propio del sistema constructivo del estilo barroco. El que actualmente aprecian los visitantes mantiene la mayoría de esos rasgos.

Se dice que cuando comenzó a levantarse se lo quiso hacer de piedra y ladrillo. Recién para 1735 cambió el diseño a madera, con las directrices del hermano jesuita Jorge Vinterer, de origen alemán.
 
Su labrado demoró 10 años (de 1735 a 1745). El encargado de colocar las láminas en pan de oro fue Bernardo de Legarda, reconocido maestro de la Escuela Quiteña. Su trabajo duró 10 años más. Es decir que la belleza que adoptó finalmente  tomó 20 años (de 1735 a 1755).

Contiene figuras de los santos fundadores de las comunidades religiosas como San Francisco de Asís, Santo Domingo de Guzmán, San Agustín, San Luis Gonzaga, Mariana de Jesús y San Ignacio de Loyola.
 
En la parte alta lo adorna una corona simbólica de la iglesia católica, con la composición escultórica del Espíritu Santo, Dios Padre, Dios Hijo así como las figuras de la Virgen María, San José y la Santísima Trinidad. Todo forma un conjunto escultórico donde se juntan lo divino y lo terreno, es atribuido a Severo Carrión (excepto el Niño Jesús tallado por José Yépez).

Sus retablos y paredes con hermosas obras de arte

Quienes visiten la Compañía podrán maravillarse de sus cuadros. Son magníficas obras de arte entre las que constan 16 de los profetas, atribuidas a Nicolás Javier Goribar, artista quiteño del siglo XVIII.

Del pincel de Hernando de la Cruz son los dos grandes lienzos originales del Infierno y del Juicio Final, sus facsímiles que están en esta iglesia fueron pintados por Alejandro Salas en el siglo XIX y cuelgan en los extremos norte y sur del santuario.

Además, sobre los arcos, se admiran las escenas bíblicas de Sansón y Dalila, de José (hijo de Jacob) y otras anónimas del siglo XVIII de la afamada Escuela Quiteña.

Al levantar la cabeza se aprecia la impresionarse bóveda de cañón corrido o  artesonado, máxima expresión del estilo mudéjar (netamente de tipo árabe introducido desde España).
 
Las campanas guardan su sonido en un sitio especial

Dejamos la nave central y pasamos al fondo para mirar las seis campanas que, dicen, formaron parte de una de las torres más altas de Quito, la de esta iglesia. Son de varios tamaños y pesos, la más grande (que data de 1926) pesa 4 400 libras; mientras que la pequeñita y más antigua (1877) es de 140 libras.

Estos son los lugares abiertos al público, sin embargo, en las entrañas mismas de la iglesia existen otros espacios que deslumbran, como la Capilla del Milagro donde maestros, alumnos y estudiantes del Colegio San Gabriel vieron parpadear a la Virgen de Los Dolores el 20 de abril de 1905.
 
Horarios y tarifas para los visitantes

Para conocer esta joya arquitectónica y religiosa llegan diariamente entre 180 a 200 visitantes, aproximadamente. Son atendidos por un cuerpo de guías bilingües: siete en la mañana e igual número en la tarde y fines de semana.
 
Los horarios son: de lunes a viernes de 09:30 a 17:30; sábados y feriados de 09:30 a 16:30; domingos de 13:30 a 16:30. El primer domingo de cada mes el acceso es gratuito.

Las entradas cuestan: 3 dólares, extranjeros adultos; 1,50 dólares extranjeros estudiantes; 1,50 dólares, nacionales adultos; 1 dólar estudiantes universitarios; 60 centavos de dólar estudiantes secundarios; no pagan tercera edad, discapacitados y niños menores de 12 años.

La Fundación Iglesia de la Compañía ofrece bajo reservación previa recorridos turísticos y talleres de técnicas tradicionales para instituciones educativas, charlas técnicas informativas y recorridos nocturnos.

El contacto para estos servicios se lo puede realizar a los teléfonos 2584175 o al correo electrónico  ficj@uio.satnet.net
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